Seudónimo


En 1985 a raíz de la exposición realizada  en la Sala María Blanchard de Santander, bajo el título “mi bahía”, tomo el nombre de  “MARNAY”.
Seudónimo que descubrí para mi propia satisfacción  al pisar  entre sus idas y venidas la desnuda bahía santanderina.
Nombre de un pequeño islote que desde un rincón nos contempla tímidamente, quizás sin darnos cuenta de que está ahí.
Ubicada al sur de la bahía de Santander,  junto al urro  a los pies de la punta de Elechas o del Acebo, levanta la mirada y desde allá, al fondo, desde un rincón,  silenciosamente, contempla la bahía.
Tan silenciosamente, que no sabemos ni de donde procede su nombre, y sobre el que ya en 1871 decía Amós de Escalante en su obra “Costas y montañas. Diario de un caminante.”:¿Por qué no nos dicen,- refiriéndose a los etimologistas,- de dónde trae su nombre cierto, aquella roca cónica aislada en medio del agua, que unos dicen de “MARNAY”, otros de la Garza y otros de las Ánimas?.
El nombre de “MARNAY” o “isla de los ratones”, pude comprobar más tarde que acompaña a un pequeño e insignificante punto en la cartografía marina.
Aquella primera vez,  no pude imaginar que ese nombre formara parte tanto de mi vida. En mi obra, siempre desde esa fecha  está presente.